Tus
palabras dulces me atraparon aquel día, aquella noche en la que contemplando
las estrellas mí rostro sostenías y susurros de promesas a mi oído concedías.
Jugando con el amor, como en los cuentos de fantasía, trataba de leer en tus ojos
si lo de nosotros no era más que una simple poesía. Esperaba más de aquel día
en la que por primera vez tus labios poseía haciéndome dueña de tu
paladar y toda tu alegría, pero esos tiempos son ambiguos ya no hay más que
hablar, si lo que me decías eran promesas, promesas rotas nada más.
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