Hola querido amigo, al fin
te he reencontrado, ha pasado mucho tiempo, grandes cosas me han pasado.
Empiezo por contarte que de
ti no me he olvidado, vivimos muchos sueños y en bastos caminos hemos tropezado,
más aun mi vida espera cumplir algún legado.
Hemos visto a lo largo del
tiempo muchos caminos trazados, innumerables huellas plasmadas y esencias poco
sinceras. Te contaré que he visto brillar auras de inagotable pureza, almas con
un amplio sentido de felicidad y libertad, aquel día confieso, me enamoré… Me enamoré de aquella paz,
esas vibras positivas que alimentan el alma al primer encuentro, aquel primer
aliento entre dos extraños realmente opuestos.
Quisiera confesar que a
veces hay cosas que pasan por alguna razón y sin explicaciones aquellos polos
tan perfectamente opuestos nunca llegan a cruzarse. Aun así ¿Cómo se logra
llenar un alma vacía? Me preguntaba siempre en soledad, pues en este estado es
donde solemos encontrar nuestros más profundos pensamientos y auto criticar
nuestra propia realidad...
En ocasiones recuerdo no
olvidarte y olvido nunca recordarte… podría sonar algo estúpido y un poco sin
sentido, pero así te llevo en mi corazón, lamento si he tardado, pero al fin ya
tengo que hablar con la razón, pues en esta ruta de emociones he vuelto a ti, mi
querido amigo imaginario.
